Texto Hablado (solo I.E.)

        REIKI es una de las formas más directas, sencillas y asequibles de trabajar con la Energía vital.

        REIKI es un sistema de sanación por imposición de manos.

        REIKI nos beneficia:
Aumentando la energía vital y equilibrando energéticamente nuestro organismo.
Reforzando las defensas del cuerpo revitaliza el sistema inmunológico y se reactiva la capacidad de autocuración.
Eliminando el estress relaja las tensiones y permite la liberación de las emociones.
Aumentando la creatividad, desarrollando la conciencia.
Mejora el sueño y aumentan de forma considerable la memoria y la capacidad de concentración.

        REIKI es la palabra japonesa para designar este sistema de sanación por imposición de manos. Está compuesta de los vocablos Rei, que se podría traducir por Energía universal (ilimitada e inagotable), y Ki que constituye una parte de esta energía, nuestra energía vital personal. De este modo Reiki es la confluencia de la Energía universal con nuestra fuerza vital personal.

        REIKI entendido como camino para realizarse como persona en la vida se denomina REIKI-DO, el camino del reiki.

PRINCIPIOS DEL REIKI-DO

Precisamente hoy, no estés enojado
Precisamente hoy, no sientas preocupaciones
Precisamente hoy, sé amable con tu prójimo
Precisamente hoy, gana tu pan con dignidad
Precisamente hoy, sé agradecido con la vida


        Pero, ¿acaso es extraño entre la gente el fenómeno de la curación por imposición de manos? ¿Quién no ha oido hablar de algún curandero que ayudó a algún conocido nuestro?
        Las más diversas sociedades y culturas de este planeta reconocen la existencia de una fuerza o principio curativo que invocado por curanderos, chamanes, brujos o druidas puede ayudarnos a superar determinadas dolencias o estados anímicos. Ki para los japoneses, Chi en China, Prana para los hindúes, Ka para los egipcios, Baraka para los sufís, Wakan para los sioux, Espíritu Santo, Luz o Fuerza Divina para los cristianos, bioplasma para los rusos...

        El hecho de sanar por imposición de manos tendrá una explicación u otra según el tipo de formación de la persona que hable de estos temas:
        Para quien ha tenido una formación en disciplinas orientales que trabajan con el ki, como el shiatsu o la acupuntura, no se tratará más que de una transmisión de ki o de energía vital, para quien nunca ha oido hablar de ello y tiene una formación cristiana considerará que el sanador tiene la Gracia de Dios, o que Jesús cura a través de sus manos, pero el hecho es que se trata siempre del mismo fenómeno.

        Todos y cada uno de nosotros tenemos la facultad de poder sanar a los demás y también a nosotros mismos, todos podemos convertirnos en "canal de Reiki" para que la energía vital fluya a través nuestro y la podamos aplicar a personas, animales y plantas. No hay que ser diferente, ni superdotado, ni tener ningún tipo de gracia o de poder especial.

        Hay dos modos de conseguirlo:
El primero sería a través de una búsqueda personal que, al igual que al descubridor del Reiki, nos llevase a implicarnos en el tema de tal modo que tras mucho trabajo de investigación, concienciación, ejercicios de meditación y visualización y de crecimiento personal en definitiva, nos llevase a alcanzar, en algún momento, una especie de iluminación que nos activase el canal de reiki, pudiendo ser, a partir de ese momento transmisores de energía vital.

        La segunda forma de conseguir ser conductores de ki (y precisamente la que diferencia al Reiki de otros métodos de sanación) sería gracias a la transmisión de esta facultad por parte de un maestro de Reiki.
        Esto se hace mediante un rito de iniciación, en el que un maestro de Reiki realiza una especial imposición de manos mediante la cual en un proceso que abre los CHAKRAS Corona, Corazón y palmas nos queda abierto el canal de reiki (de una vez y para siempre) y así adquirimos la facultad de administrar Reiki.
        Este rito está directamente relacionado con las transmisiones de poder que se dan por parte de los gurús hacia sus discípulos en el budismo tántrico y una de sus reminiscencias, en el mundo cristiano, sería el sacramento de la confirmación que, si bien en sus orígenes habría sido una transmisión de poder, hoy en día no pasa de ser un acto simbólico más de los que forman parte de la liturgia de esta religión.
        Por iniciación o transmisión de poder debe entenderse el despertar de ciertas facultades interiores que hasta ese momento se encontraban aletargadas.

        Otro modo sería por casualidad, del mismo modo que unos nacemos fuertes y otros débiles, unos claros y otros morenos, unos inteligentes y otros no tanto, también hay personas que por el motivo que sea disponen de una mayor cantidad de ki y por casualidad un día descubren que poniendo sus manos sobre alguien consiguen calmarle un dolor de cabeza o un cólico intestinal.
        Pero en este caso hay una diferencia respecto al Reiki y es que cuando sanan a otros lo que hacen es desprenderse de su propia energía vital, con lo que después de las sesiones pueden llegar a quedar agotados.
         En cambio para quien ha sido iniciado en Reiki todo se reduce a imponer las manos y dejar que la Energía universal fluya a través suyo, con lo que lejos de quedar agotados lo que consiguen es revitalizarse a sí mismos mientras ayudan a los demás.
         Cuanta más energía dan, más energía reciben.


        Hoy en día hay diferentes sistemas de iniciarse y de practicar Reiki, tantos como federaciones y asociaciones se hayan podido crear, con o sin ánimo de lucro, pegados a la más estricta tradición japonesa, o adaptados hasta la desvirtuación al estilo de vida occidental, hay maestros que van "por libre", como Diane Stein, sin atarse a nada ni a nadie, repartiendo y difundiendo el Reiki por puro altruismo, y tambien hay personas que han convertido todo este tema en un lucrativo negocio, pero el sistema tradicional es el que ha dado origen a todos ellos.

        El sistema tradicional del Reiki es el sistema Usui. Este nombre proviene de un teólogo japonés, el doctor Mikao Usui quien, intentando descubrir el misterio de porqué Jesús o Buda podían realizar curaciones milagrosas, y tras muchos años de intensa búsqueda, en los manuscritos de un discípulo de Gautama Buda, pudo desempolvar este olvidado arte curativo, tras la lectura del Sutra del Loto. El episodio tuvo lugar en un monasterio budista, a finales del siglo XIX.
        Mikao Usui, después de leer los manuscritos y sin acabar de comprenderlos, se retiró a la soledad de la montaña, meditó y ayunó durante 21 días y le llegó la iluminación. Desde entonces, el doctor Usui adquirió la capacidad de transmitir la energía Reiki y de convertir a otras personas en canales de la misma.
        El Reiki, más tarde, penetró en Occidente a través de los herederos espirituales de Mikao Usui, los maestros Dr. Chujiro Hayashi, Hawayo Takata y Phyllis Lei Furumoto.

        Recibir un tratamiento de reiki es una experiencia muy agradable y relajante. Las sesiones duran alrededor de una hora, y el precio a pagar no debería superar el de cualquier sesión de otros tipos de terapias manuales, más, teniendo en cuenta que el terapeuta de Reiki no se ve en la necesidad de tener una preparación académica, como los terapeutas de otras especialidades. En este caso y, desde mi punto de vista, se puede cobrar por el tiempo dedicado al paciente, pero no por el Reiki administrado ni por los resultados obtenidos. Tengamos en cuenta que todos y cada uno de nosotros podemos ser practicantes de Reiki con el solo hecho de recibir la iniciación y aprender unas cuantas posiciones de manos frontales y posteriores para dar Reiki a la otra persona.

        También podemos darnos Reiki a nosotros mismos (autoreiki) y si lo practicamos cada día nos beneficiará mejorando nuestro estado de salud tanto a nivel físico como a nivel emotivo.
        En un tratamiento estándar de Reiki se aplica éste a las diferentes combinaciones de los siete chakras que hay en el cuerpo.
         La energía, como si de agua se tratase, fluye por el organismo yendo a rellenar aquellos "huecos" en los que se encuentra en defecto y, desbloqueando aquellos puntos en los que se encuentra atascada. Naturalmente también podemos aplicar Reiki directamente en las zonas que notemos doloridas, pero no es imprescindible.
        Con un tratamiento de cuatro o cinco sesiones en días seguidos se acostumbran a observar resultados francamente buenos en la mejoría del paciente.

        No me extenderé más, pues hay editada suficiente bibliografía con la que saciar las ansias de conocimiento de todos aquellos que estén interesados en este tema, al fin y al cabo es uno mismo quien debe hallar sus propias respuestas. Si lo que aquí he escrito suscita vuestra curiosidad y provoca que en el futuro tengáis una mejor calidad de vida me daré por satisfecho.



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