Hola, muy buenas, hoy día 19 de Septiembre del año 2004 me decido a escribir un diario de mis experiencias como corredor.
Siempre había pensado que eso de correr era algo tan tonto y sin sentido como fumar, inspirar humo-expirar humo, correr sin ir a ninguna parte, pero planteado como reto de superación personal creo que empieza a tener algo más de sentido.
Estuve practicando deporte durante unos diez años, práctica que fui abandonando poco a poco y sin darme cuenta hasta dejarlo completamente y en la actualidad, con 42 años, me hallo en compañía de una prominente panza conseguida a fuerza de abdominales inversas cada vez que me apetecía comer algo y veinte kilos de más sobre mi peso normal.
Mi estado fisico general es bastante deplorable ya que (aunque no se note) mi sistema muscular se ha ido atrofiando lenta pero constantemente gracias al infalible método de levantarme de la cama, subir al auto, sentarme en la oficina, subir al auto, sentarme para comer, tumbarme a reposar la comida, sentarme a cenar ir a la cama y vuelta a empezar.
Hace un par de semanas empecé un programa de entrenamiento hallado en http://www.copacabanarunners.net/ y he pensado que sería buena idea relatar mis experiencias periódicamente.
Esta es pues mi historia como corredor de maratones (¿seré capaz de llegar a eso?).



Domingo, 19 de Septiembre de 2004
Según el programa de entrenamiento existen cuatro niveles y me encuentro en el primero de ellos, el cual a su vez está dividido en seis grupos.
Se empieza caminando (nada de correr por el momento) lo más rápido que se pueda y a días alternos para darle un descansillo al cuerpo y que se recupere del tremendo esfuerzo realizado.
En las dos primeras semanas descubro que mi capacidad aeróbica se pone al día rápidamente hasta el punto de que no llego a alcanzar ni tan solo el 70% de mi frecuencia cardíaca máxima, quizás debido a los anteriores años de práctica deportiva, pero en lo que se refiere a la capacidad física noto las consecuencias. No me duelen ni los gemelos ni los cuádriceps, pero se resienten los tendones de Aquiles y noto terribles dolores en las espinillas cuando camino. Estos dolores desaparecen en cuanto paro de caminar y no me dejan agujetas pero los tendones de Aquiles se quedan como atascados cuando estoy inactivo y cuesta hacerlos entrar en calor cuando empiezo a caminar. Creo que tendré que ir con cuidado si no quiero acabar con una tendinitis.
El programa empezó con caminatas de quince minutos que se van aumentando dos o tres minutos más cada semana como me he notado lo bastante capacitado me he saltado dos grupos y actualmente estoy caminando 25 minutos (mis pobres espinillas).



Domingo, 26 de Septiembre de 2004
Aún sigo aquí, je, je...Esta última semana he podido comprobar que las espinillas dejan de doler a partir de los 20 minutos de caminata, o al menos se quedan entumecidas y ya no se notan, sea como sea no dan mayores problemas.
Tengo que realizar grandes esfuerzos para reprimirme y no lanzarme a correr, quiero correr, me da la impresión de que soy un abuelo dando sus paseos recomendados por el médico y para evitarlo intento moverme como los practicantes de marcha atlética pero aún es peor, me da la impresión de que todo el mundo me mira, si es que la poca gente que hay a las 6 de la mañana tiene ganas de mirar algo que no sean sus propias legañas. Ya está, lo hice, me lancé a la carrera en contra de todas las recomendaciones; es que si no lo hago me atropella un coche :-D.
Es un rollo levantarse a las 5 1/2 de la mañana para correr, pero también lo es correr al mediodía en vez de comer y si hago deporte por la tarde se me activa el metabolismo y después me cuesta dormir, así que puestos a escoger prefiero madrugar un poco más, ver la salida del sol, escuchar los cantos matutinos de los pajaritos y empezar la jornada perfectamente activo y despejado, atrás quedaron aquellos días en que llegaba al trabajo con cara de derrotado, los ojos hinchados y llenos de legañas.
Los fines de semana me levanto más tarde y ayer, sábado, salí a correr (perdón a caminar) a las 10 de la mañana. Cambié de ruta y me dirigí hacia un camino vecinal con huertos y granjas... fue mi perdición, el sol me deslumbraba y acaloraba, las moscas y otros insectos voladores insistían en aterrizar sobre mi calva (¿será este el origen de la palabra calvario?), pasaban vehículos levantando nubes de polvo e intoxicando el aire con sus gases de combustión, para rematar el ejercicio aeróbico de tanto en tanto pasaba junto a una granja de cerdos, si respiraba moría y moría si dejaba de respirar, mi ritmo cardíaco por momentos se aproximaba al límite del colapso.
Ya me toca empezar el sexto grupo con caminatas de 30 minutos, como lo he alcanzado más rapido de lo recomendado me voy a ejercitar en él durante dos semanas en vez de una.



Domingo, 3 de Octubre de 2004
En mi primera semana caminando 30 minutos me he sentido muy bien, por fin he empezado a sudar algo y a tener la sensación de que estaba haciendo deporte. Sigo muy seriamente las recomendaciones sobre estiramientos antes y después del ejercicio, sé que me la juego si no lo hago, de todos modos sigo teniendo molestias en tendones de Aquiles y en tibias y después de informarme (gracias a los amigos foreros de todofondo.com y de elatleta.com) ya me he decidido a comprarme unas zapatillas específicas para correr adecuadas a mis características biomecánicas.
El viernes no pude evitarlo y me lancé, estuve corriendo a tramos toda la media hora, alterando todo el programa de entrenamiento, según el cual en el momento de empezar a correr se debía rebajar el tiempo de ejercicio a 18 minutos. Me sentí bien, con buenas pulsaciones, satisfecho de mi mismo... pero pagué las consecuencias. En cuanto mi cuerpo serrano se enfrió empezaron los dolores en los "aquilinos", se quedaron como atascados y cada paso era un suplicio, tuve que caminar todo el día como pisando huevos, me acordé del refrán "sarna agusto no pica, pero mortifica". Ayer sábado me fuy recuperando poco a poco y tuve la excusa ideal para decidirme a no correr hoy (por si las moscas). Hoy me levanté sintiéndome un poco culpable (la verdad es que podría haber corrido) y para consolarme comí en un bufet libre en el que me puse hasta el culo de todo, ya adelgazaré otro día, ya correré la maratón en otra ocasión, quizás mañana, o al otro...
Ya veis, causa y efecto, una cosa lleva a la otra, la tontería de correr más de la cuenta el viernes la he terminado pagando física y moralmente.
La desventaja de tener unos días semanales programados para entrenar es que si fallas uno, al dia siguiente no toca y ya se te rompe todo el esquema, como yo corro día sí y día no si fallo un día entreno al siguiente sin ningún problema.
Voy a seguir con mis caminatas una semana más, haré fiesta todo el puente del Pilar (aún no soy tan adicto como para llevarme de viaje las zapas) y después empezaré a combinar carrera y paso tal como indica el programa. Hasta el día 17 ;-)



Jueves 7, de Octubre de 2004
Bueno, ya sé que aún no estamos a 17, pero no he podido evitar una última entrega. Ayer me analizaron el tipo de pisada que hago y se reveló que tengo una ligera pronación en el pie derecho lo cual hace que se desvíe del eje de la pierna y me provoque tensiones que se traducen en dolor en el tendón de aquiles. Adquirí unas zapatillas adecuadas y hoy las he estrenado. He corrido más de la cuenta para comprobar que tal iban y ¡ Oh milagro ! el resto del día sigo con los pies en perfecto estado, sin agujetas ni dolores de ningún tipo. Debería seguir caminando solamente pero ya estoy cansado, empiezo a correr ¡ YA !, no durante 18 minutos sino manteniendo los 30 que estoy haciendo e iré aumentando los periodos de carrera gradualmente mientras me vaya aguantando el cuerpo, el programa que estoy siguiendo se me está haciendo aburrido. Esta tarde para celebrarlo me voy a machacar un rato al gimnasio, mañana descanso y pasado de vacaciones hasta el martes (y ya estoy pensando en el puente de la Constitución, a este ritmo no se si conseguiré algo).



Domingo, 17 de Octubre de 2004
Qué bien estuve en Cantabria, que rico el marmitaco, el cocido montañés, los sobaos, las quesadas, el picón de Tresviso y el Cabrales, el tostadillo de Potes y el orujo. Que bonito Santillana, la playa de Suances y la del Sardinero, Santoña y Laredo; qué bonitas las vacas pastando en verdes colinas junto al mar y qué alucinante la Neocueva de Altamira.
Pasada la festividad del Pilar, el miércoles vuelvo a las andadas (ya casi corridas (que nadie piense mal, jejeje)) y como dije empiezo a machacarme un poquillo corriendo. Puedo observar con desilusión que los 30 minutos de entrenamiento se convierten en 25 (claro, si voy corriendo acabo antes) y mi circuito habitual, de unos 3 Km. se me queda pequeño. Para no marearme mirando el reloj cada dos minutos utilizo la técnica de la red eléctrica, es decir corro entre dos farolas y camino las dos siguientes pero no es suficiente esfuerzo para mí. Controlando veo que hago siete farolas por minuto, así que continúo corriendo siete farolas y caminando dos. POR FIN he atrapado a mi capacidad aeróbica, sigo a este ritmo y acabo el entrenamiento sudado, medio asfixiado y a 140 PPM, fantástico, soy feliz, no me duele nada y paso el resto del día de maravilla. ¡ Vivan las superzapatillas y las "vacas" en Cantabria !
Las temperaturas han bajado, el miércoles 8 grados, pronto cambiaré la camiseta por una sudadera.
Hoy, Domingo, me he pesado, he perdido 1 kg y 200 g. en mes y medio que llevo entrenando y sin haber hecho ningún tipo de dieta (estoy alucinando conmigo mismo). He vuelto a aumentar el tiempo de carrera, 10 farolas corriendo y 2 caminando. A medio circuito me he encontrado fantásticamente bien y he cambiado el trote por una carrera más rápida (como a mí me gusta), han sido las mejores diez farolas de mi vida y después he vuelto a ese trotecillo monótono pero efectivo. A partir del proximo día serán 15 farolas corriendo en vez de 10 y si me siento bien lo mantendré toda la semana, no tengo prisa por lastimarme las piernas aunque ya me muero de ganas de estar corriendo durante todo el circuito.



Domingo, 24 de Octubre de 2004
Ni 15 ni leches, el lunes no tocaba, el martes perdí el día resolviendo unos asuntos y el miércoles... el miércoles cansado, con sueño y con pereza le doy un manotazo al despertador y sigo durmiendo. Al final de la jornada me sentía quemado, estresado, con sentimientos de culpa y con sensación de león enjaulado; entro en el foro de elatleta.com y al cabo de un rato de estar leyendo parece que me voy animando, ¡ me voy ! me levanto de golpe, me visto de devorador de kilómetros y salgo a correr a las 8 de la tarde. En vista de las múltiples cabriolas que tengo que hacer para esquivar el tráfico y a la gente que sale a esa hora de trabajar decido pasar de contar farolas, venga, como los valientes, todo corriendo, a ver si aguanto, farolitas a mí.
Cuando salgo por la mañana debo empezar con algo de calentamiento, estirando tendones tiesos y tal, pero a esta hora voy a tope, la máquina responde de maravilla. Cinco farolas, diez, quince, veinte, yo sigo, pararé a mitad del recorrido, diez farolas para la media parte, las dos últimas corro a tope, empiezo a caminar, pulsaciones altas pero dentro de los límites, KE KAÑA TIO, 10 minutos sin parar de correr y con sprint final. Cuando me bajan un poco las pulsaciones empiezo de nuevo el trote... aquí pasa algo... me cuesta... estoy frío... me aburre... bostezo... que raro, troto unos metros y aflojo, vuelvo a intentarlo y vuelvo a aflojar, me está costando un montón volver a cojer el ritmo que llevaba, me obligo a seguir pero ya no es lo mismo, noto las piernas calientes como si hubiesen sido dos palos frotándose para encender fuego, tengo que ir caminando a ratos, respiro bien, tengo bien las piernas pero es como si me faltasen fuerzas en el resto del cuerpo, hasta da la sensación de que me cansa el hecho de respirar. Acabo el circuito como puedo y lo que podría haber sido para mí un record al hacerlo en 20 minutos si hubiese mantenido el ritmo se acaba convirtiendo en una agonía de 30 minutos cuando ya había conseguido hacerlo en 25 sin problemas.
Me gustó correr por la tarde y el viernes repito horario, realizo el recorrido del mismo modo que el miércoles pero sin esprints ni tonterías por el estilo. En esta ocasión puedo comprobar la clase de veneno que son para el cuerpo el café y el chupito de orujo que he tomado después de comer (solo uno, que nadie piense mal eh ! ). Voy con más pulsaciones de las habituales, me siento incómodo, pero puedo ir rodando, voy caminando a ratos (pocos, o eso me parece) y acabo el circuito en 27 minutos.
Hoy no he corrido, estaba cansado. Creo que puedo sacar alguna conclusión de mis últimas experiencias. Los programas de entrenamiento pueden ser lentos y aburridos o rápidos y desalentadores, pero son efectivos desde el punto de vista de que te permiten ir observando tu progreso e ir alegrándote por tus pequeños triunfos, te acostumbran a ser disciplinado e introducen un poco de orden en lo que haces, están pensados para obtener unos resultados y están basados en la experiencia y el conocimiento de quien los diseña. En ausencia de ellos llega el caos, hoy pruebas una cosa, mañana otra, crees que puedes con esto o con aquello o que haciéndolo así irás mejor. Al final puedes acabar derrotado por tu falta de constancia, de capacidad o de consecución de pequeños objetivos, te desanimas y pierdes las ganas de entrenar.
Creo que voy a prescindir de mi "intuición" y voy a volver a entrenarme de un modo más programado. Aunque se me haga lento, seguro que irá mejor.
En una ocasión leí la frase "...sumidos en la ignorancia a despecho de su inteligencia..." Hagamos caso a los maestros, para eso están.



Domingo, 31 de Octubre de 2004
El apunte de hoy casi que me lo podría haber ahorrado. Resumiendo diré que llevo toda la semana cuidando de los griposos de la casa y aguantando el tipo como un hércules, pero hasta las más poderosas criaturas tienen su límite y aquí estoy, escapándome un ratito de la cama para escribir esta última entrega, con 38º de fiebre y destilando secreciones por el nasal apéndice. Cinco días luchando contra el contagio y vengo a caer griposo el fin de semana. Yo que quería aprovechar estos tres días para hacer unas salidas guapas a la montaña; otra vez será...



Lunes, 8 de Noviembre de 2004
Bueno, hasta ayer, Domingo, más de lo mismo, recuperándome, no vaya a ser queee....
Esta tarde he realizado mi primera salida después de la guerra contra el virus y aparentemente todo ha ido bien, un poco más flojucho eso sí, conseguí correr 10 minutos sin parar y después en tandas de cinco minutos descansando uno o dos minutillos entre cada una hasta conseguir sumar 30 minutos de carrera en total.
Las dos semanas de descanso me han ido de maravilla para que se me acabasen de recuperar los tendones de aquiles, ya no noto ninguna molestia en los pies, espero que continúe así durante muuuuucho tiempo, o al menos hasta que sea capaz de correr durante una hora sin parar (eso debe ser casi media maratón, je, je, je).



Miércoles, 10 de Noviembre de 2004
Resulta que recién salido de un gripazo y en mi segundo día de entreno voy tan hecho polvo al principio que me propongo parar a los diez minutos (que es mi actual marca ) y regresar a casita. Pues bien, resulta que a los diez minutos se me han pasado todas las fatigas y decido seguir trotando mirando el paisaje y pasar del crono y voy y supero mi plusmarca en once minutos, 21 MINUTOS SIN PARAR y encima convaleciente. No me entiendo ni yo mismo.
Lo que me fastidia es que ahora estoy moralmente obligado a no bajar de esa marca y mucho menos cuando tenga los pulmones al 100%, se me acabaron las excusas de sufridor...



Lunes, 15 de Noviembre de 2004
El miércoles pasado quedé moralmente obligado a no bajar de 21 minutos, el viernes hice 31.
Pienso que debo haber superado algún tipo de barrera física porque empecé a correr y en ningún momento noté que me faltase el aire, simplemente iba avanzando más y más hasta que completé un nuevo recorrido en 31 minutos sin ningún tipo de problema, procuré mantener todo el rato el mismo tipo de trabajo, independientemente de subidas o bajadas, así que en vez de aumentar o disminuir el esfuerzo utilicé trucos como el de subir las cuestas en zig-zag para no forzarme demasiado, quedé muy satisfecho de mí mismo y me pregunto si seré capaz de repetirlo durante los próximos días.
Hoy empezaré a comprobarlo.



Domingo, 21 de Noviembre de 2004
Una semana floja, cuanto más alto se sube más dura es la caída, esta semana no he pasado de los 20 minutos y con dificultades, es curioso el comportamiento del cuerpo humano, también hay que decir que he cambiado los días de entrenamiento y el circuito habitual, estoy contínuamente introduciendo cambios y no creo que eso sea bueno.
Como novedad sólo tengo que decir que he medido un Km justo (aproximadamente) y he controlado mi tiempo, 5' 15" contados cuando ya llevaba una vuelta al circuito. Estoy un poco desmotivado y no se porqué, pero creo que lo importante es no dejarlo, ya he podido comprobar que hay días buenos y días "reales".
Ya veremos como evoluciona la cosa.
Sigo en ello.



Miércoles, 22 de Diciembre de 2004
Tras unas semanas de inconstancia rodando a 20' o 25' cuando me apetecía o cuando podía, aquí estoy de nuevo.
Hoy he vuelto a cantar la canción de Rocky saltando y levantando los brazos.
Hacía semanas que no me enfrentaba con la cuesta de mis pesadillas, la última vez sólo conseguí subirla avanzando en zig-zag y precisamente fue el glorioso día después del gripazo en el que corrí mis primeros 30' sin parar... nunca volvió a repetirse... hasta hoy.
Se da la circunstancia de que hoy estrenaba mis mallas largas afelpadas, joer se me escapaba la risa al cruzarme con la gente y sentirme observado -¿qué hace este Peter Pan gordo corriendo por aquí a estas horas, y de que se reirá el muy capullo?- para completar el equipo llevaba el gorro de lana negra de estibador portuario, mis guantes negros de seda y mis Asics GT2090 también NEGRAS. Parecía un disfraz malo de ladrón de Misión imposible. El caso es que sin darme cuenta y tras superar la cuesta he seguido corriendo y corriendo hasta que lo he creido conveniente y al llegar a casa el cronómetro marcaba 31', piernas OK, respiración OK, pulsaciones FERPECTAS .
Se veían bonitos los adornos navideños de las ventanas mientras trotaba y conseguían que el entreno fuese más ameno. Me he dado cuenta de que cuando mejor voy es cuando paso de mirar el crono y disfruto del paseo y del paisaje. En mi caso correr por sensaciones es lo que mejor me funciona y del modo que más me supero a mí mismo y el reloj se queda relegado a la función de ver el momento en que debo dar media vuelta para regresar a casa. Hoy me siento feliz. Si la semana que viene sigo igual empezaré el año nuevo enfrentándome a los 35'.



Sabado, 5 de Febrero de 2005
No empecé el nuevo año corriendo 35' ni de coña.
Hace tiempo ya que dejé tablas y métodos de entrenamiento, no es que me llegasen a estresar pero eran un coñazo, más cuando me dí cuenta de que mis mejores marcas, mis triunfos personales se producían precisamente los días en que me olvidaba del crono y corría simplemente por el puro placer de correr. Me conozco a mí mismo, soy inconstante pero perseverante y aunque muy despacio sigo mejorando, así que aquí estoy de nuevo, EL REGRESO DE LA MOMIA.
Ultimamente corro por la noche, por lo que mis horizontes se ven limitados a causa de la falta de luz, pero el fin de semana si puedo, si no me duermo, si no me da pereza, salgo por la mañana (hacia las doce del mediodía). Creo que me he draculizado, me molesta la luz, el exceso de gente por la calle, caminos y parques, pero con la ventaja de poder correr sin darme un piñazo o sin que me ataque un hombre lobo.
Hoy me dije: "hasta donde llegue" y llegué a casa después de.........40 MINUTOS. Fue una salida bonita, corrí hasta las afueras de la ciudad y como había luz pude seguir y seguí y seguí y seguí, como el conejito de Duracell, llegué hasta ese lago donde hacen los fuegos artificiales para la fiesta mayor, corrí sobre aceras, sobre asfalto, sobre tierra, sobre hierba y de la emoción por poco corro hasta sobre el agua del lago. Vi un pato muerto flotando sobre el agua y me dije "mira este no aguantó la helada de anoche", vi familias paseando a la orilla del lago, vi pescadores, mountainbikeros, gente tomandose un vermut en el chiringuito y también miré el reloj, "joer 20 minutos y como si ná", yo sigo, como el Felipito Tacatún.
Terminé de darle la vuelta al lago (que grande es el jodío) y emprendí el regreso a casa, evitando la tentación constante de mirar el crono, confieso que hubo momentos en los que me decía a mi mismo "ya podría parar, debo llevar 30 ó 31 minutos, que es lo que aguanto, pero caminar desde aquí hasta casa es un coñazo, está lejos, me enfrío y pillo algo, mejor sigo". Al cabo de un rato "la verdad es que estoy cansaillo, yo paro, ¿cuánto tiempo llevaré?, no, mejor sigo, piernas bien, pulmones bien, animos psché, venga va tira palante". Y seguí y llegué y me dije "40 minutos, no está mal, no me lo creo ni yo, el próximo día hasta el pueblo de al lado".
¿SERE CAPAZ? seguro que no, pero empieza a convertirse en una posibilidad, una ilusión, una esperanza, mientras el diablillo malo me dice "si te tuerces un tobillo en medio del campo estás jodío" -si pero hay móviles pa llamar a alguien- "pero en medio del campo no hay coberturaaaa" jejejejeje.



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